La evaluación como
herramienta de cambio educativo: evaluar las evaluaciones
Autores: C.
Monereo, M. Castelló y I. Gómez
Normalista: Omar Lima Gómez
Cuarto Semestre "A"
La
evaluación es un tema importante en el ámbito educativo cuando se trata de
medir o verificar el aprendizaje obtenido por los alumnos dentro y quizá fuera
del aula; lo tomo de esta manera porque regularme los docentes recaemos en una
medición que es aislada, es decir, no vamos más allá de lo enseñado y abordado
en los contenidos. Evaluamos mediante la apropiación y memorización de
conceptos y procedimientos pero nunca validamos si es un aprendizaje
significativo para los individuos. Y se pude indicar que se logra éste último
cuando el alumno es capaz de transformar su realidad con las capacidades
desarrolladas en su ámbito educativo, se refiere a que sea un contenido
relevante para poder ser aplicado en distintos momentos de la vida diaria y solución
de problemas.
Por esa misma razón tomo la postura
en este ensayo de que la evaluación se puede tomar de dos perspectivas, la de
medición y también la significativa. Esto porque quizá como profesores también
tenemos que tener la habilidad para observar qué tipo de alumnos tenemos y
cuáles son sus capacidades o habilidades al desarrollar distintas actividades y
con base a ello estructurar las estrategias necesarias para ir conformando un
individuo integral y a la misma vez guiarlo en un futuro mejor; me refiero que
no todos van a ser matemáticos, científicos, químicos, biólogos, etcétera, pero
el currículum nos pide abordar dichos contenidos que como buen docente se
enseñarán pero el plus como ser humano es fomentar y desarrollar el verdadero perfil
de dicho alumno para que se consagre como un buen ciudadano dentro de una
sociedad.
Con base al texto escrito por
Monereo y sus colaboradores nos hacen énfasis en el aprendizaje significativo y
con ello contar con una evaluación más eficiente o preparada y que no sólo los
adolescentes deben aprender para pasar o hacer como que saben los contenidos y
como indican, entonces, aprender para esa evaluación no debe diferenciarse de
aprender para la vida, relaciono dicha frase con la utilidad que se va emplear
por parte de los individuos en su contexto y estoy de acuerdo sin embargo cómo
se les va a explicar o hacer conscientes cuando se enseñe un contenido de
matemáticas, física o química sino le interesa en lo absoluto porque su perfil
es otro, quizá humanista (historia, política, psicología, etc.) o viceversa. Es
cierto que la educación básica busca formar un individuo integral y competente
pero es importante recalcar que los contenidos a enseñar son para que
desarrollen diferentes capacidades intelectuales y cognitivas, entre ellas su
meta cognición, para la búsqueda y construcción de su propio conocimiento y
aprendizaje.
Por ello, concuerdo con el texto
cuando se menciona - “mientras evaluamos, enseñamos, pero también cuando enseñamos,
estamos evaluando”, porque puede cimentarse mi perspectiva de un aprendizaje
significativo o no para el alumno, es decir, se puede evaluar el procedimiento
enseñado como tal pero si notamos que el alumno no tiene interés por el
contenido, entonces debemos evaluar cuál es su perspectiva o desinterés y con
ello comenzar a validar nuestros tipos de alumnos que tenemos y qué enfoque
tienen con respecto a su perfil o futura formación como ciudadano. Entonces, no
se le puede exigir a alguien tanto o que se centre en un aprendizaje auténtico
como lo marca la lectura si sólo tiene habilidades específicas para otro
ámbito, por tal como docente tenemos que darnos ideas de motivar al joven a
realizar las actividades lo mejor posible, podemos enfocar su aprendizaje en
algo muy subjetivo quizá pero alcanzar un aprendizaje aunque sea procedimental
y no tanto vivencial.
Por tal motivo no se pude hablar de
una evaluación homogeneizada, como se indica en el texto, hay que manejar
evaluaciones de tipo formativa y formadora donde se involucren tanto el alumno
como el docente, no porque el profesor ya tenga un perfil no quiere decir que
es perfecto todo su trabajo, actualmente tenemos que ir modificando nuestras
estructuras cognitivas e ir mejorándolas para que el alumno de igual manera
vaya mejorando pues se dice que el alumno está a la par del maestro y si éste
último no exige más que una repetición y memorización, el alumno quedará como
siempre en un papel pasivo y su búsqueda, formación y desarrollo como futuro
ciudadano queda limitado porque nunca se le pidió enfrentarse a un tipo de incidente
como se hace mención, que implican situaciones emocionalmente impactantes que
el alumno vive como reales. Es dicer, por ejemplo, vincular con compras de super mercado, cálculos de áreas para asignar objetos en un espacio de la casa, enfocar una cámara fotográfica para tener una mejor óptica, sistematizar información de una agenda, expresión corporal a través de situaciones laborales como entrevistas, llamadas telefónicas, entre otras).
Es cierto que el papel del docente
es hacer que el alumno aprenda bajo la currícula establecida por el Estado (exámenes, actividades marcadas por el libro o resúmenes), sin
embargo, lo principal debe enfocarse a medir las capacidades que va adquiriendo
el alumno de forma contextualizada y para su desarrollo como individuo pero sin
olvidar que algunos contenidos sólo se podrán medir conforme a lo establecido y
probablemente no podamos cambiar su modo de pensar porque estará centrado en
otras perspectivas o estudios, me refiero a sus habilidades en ciertas disciplinas.
Finalmente la evaluación puede
manejarse como objetivista cuando se presentan escenarios donde el alumno debe
aprender procedimientos y constructivista en el momento que se reconozca el
perfil que el individuo prefiere o a qué disciplinas tiene mayor interés,
siento que la educación puede ir más allá que lo establecido en planes y programas,
puede manejarse en el ámbito de reconocimiento de perfiles y con ello el
rescate y desarrollo de las habilidades necesarias para su formación como
individuo integral.


